Saturday, March 8, 2008

Gracias

Gracias a todos; a los que me han leído alguna vez y a los que no lo harán nunca, a los que me han alentado y denostado, empujado y frenado; gracias a los que han sido un reflejo cegador para crear una historia a partir de la nada y a aquellos que se sientan desplazados porque no se las he dado alguna vez cuando las merecen. Una vez más, gracias.

Quienes me conocen saben de mi pasión por las letras, los libros, el tacto del papel, su olor rancio pero embriagador. Quienes me conocen saben de mi ilusión por publicar un libro algún día. Siempre me he considerado un tipo llano, primero por el hogar en el que me crié y la educación recibida, y después por el brillo que desprenden las cosas pequeñas; cosas y personas que es necesario deshojar mucho para que su polen cale hondo y produzcan ese agradable picor que precede al estornudo. Por eso, aunque no voy a publicar un libro, me siento satisfecho; es más de lo que pude soñar.

Alguien se fijó en mis textos, seleccionó ocho líneas y ha decidido incluirlos en un libro en el que participan desde el Dalai Lama hasta Gorbachov. Es un texto nimio, cierto, pero estará impregnado de ese olor rancio y embriagador que tanto he perseguido.

Gracias a Alexander y a mis amigos de Barcelona, en los que he encontrado el sentido del arte más allá de una sola disciplina, gracias por empapelar una pared de cuatro metros con mis poemas, no en una galería o en un museo, sino en un hogar de tantos en los que suceden, cada día, cosas maravillosas. Gracias por dejarme entrar en vuestros hogares, por dejarme respiraros y ver las cosas con los ojos cerrados.

Vayan especialmente mis gracias para Isabel, porque ella ha sido la culpable de despertar esas ocho líneas que a alguien conmovieron, gracias a ti, Isabel, por rascarme la cabeza cuando, entrada la noche, me despertaban mis crisis repentinas de llanto y lodo. Gracias a ti, Isabel, por llevarme de la mano cuando el colapso me hacía tiritar. Gracias por alejar de mí la necesidad de tener los pies bailando inertes a un palmo del suelo, gracias por plantarle cara a la idea de tomar un cinturón, ajustarlo, y colgarlo todo de la lámpara de mi cuarto. Sólo tú sabes lo que soy.

Gracias a todos. Hoy me siento feliz. Tengo que aprovecharlo.

Posted by Marcos at 14:33:08 | Permalink | Comments (12)